¿Al comprar algo te preguntas si realmente lo necesitas? O al escoger un producto, ¿reflexionas un momento sobre las implicaciones que puede tener tu elección? Lo más probable es que tu respuesta sea no, y no eres el único. La gran mayoría de personas evitamos pensar, y no solo en lo que consumimos, si no en todo. Sin embargo, este escrito esta enfocado en lo poco consientes que somos a la hora de adquirir algún producto, y como pensando un poco, podremos cambiar el mundo.
Bueno, quizás parezca un objetivo ambicioso, pero debes aspirar a lo más alto para lograr lo mínimo, al menos eso creo yo. No obstante, antes de seguir escribiendo, quiero dejar en claro que este es un texto de opinión, y por lo tanto no pretende tener contenida la verdad absoluta, simplemente es la visión del autor, en este caso, la autora, sobre un tema específico, en este caso el consumismo, así que bienvenidos sean todos los comentarios que puedan surgir a partir de él.
Quiero empezar retomando la idea de que no nos gusta pensar, o al menos eso nos han hecho creer. Hoy somos esclavos de la televisión, y es ella quien condiciona nuestros actos y nos invita a llevar una vida cómoda, por eso se toma la “molestia” de decirnos que debemos pensar y vivir. De lo que no somos consientes, es de todo lo que esta pasando en el mundo mientras estamos disfrutando de un buen programa de televisión. Contaminación, destrucción, abuso, explotación, muerte, genocidio, miseria, son algunas de las cosas que rara vez son tema de una película de ficción o de una noticia dicha a “medias”, pero es la realidad del mundo, un mundo que en algún momento se convirtió para nosotros en el afán de poseer las últimas actualizaciones en tecnología, en buscar mil y una formas de adelgazar y mantener la figura esteriotipada que exigen los medios y por ende la sociedad; en vestir ropa de marca que a la final ni nos gusta, pero que por el simple hecho de ser costosa creemos nos va bien, matarnos trabajando para poder cubrir nuestros innecesarios gastos y luego reunir suficiente dinero para ir a pasar vacaciones a un hotel 5 estrellas con barra libre, para no salir del hotel por estar bebiendo y comiendo todo lo que se pueda y hasta más, y sentir como si realmente nunca se hubiera salido de la ciudad. En fin, esta es la vida por la que optan la gran mayoría, y pienso que no es porque así lo quieran realmente, sino más bien, por la presión de los medios.
Ahora, la parte crítica de mi escrito, donde espero lograr el objetivo que me planteé al principio: cambiar el mundo. Pero esto solo será posible si logro primero cambiar su mente, amigo lector, y no voy a usar violentas tácticas de persuasión o control mental, solo quiero invitarlo a que piense, porque pensar es agradable, no debemos seguir creyendo que es un problema. Piense usted en todas las cosas que tiene y no necesita realmente ¿las recuerda? Y además de eso, piense en todas las cosas que para ser comercializadas y llegar hasta usted fueron responsables del sufrimiento y muerte de personas y animales, o de la devastación y contaminación del medio ambiente ¿no sabe? Pues a modo de ejemplo, piense que las grandes marcas de ropa y zapatos deportivos tienen sus maquilas en países de Centroamérica y de la indochina. ¿Por qué no establecen sus empresas en su país de origen y generan empleo para los suyos? Pues puede ser porque son altamente altruistas y se preocupan por el desarrollo y el bienestar en el tercer mundo, o por el hecho de que en estos países pueden pasar por encima de las leyes laborales y sindicales y pagar a los obreros sueldos injustos por horarios excesivos, no darles prestaciones y si son mujeres, todavía peor, claro que este es un tema para un próximo escrito. Y por último, piense en lo que se convertirán sus cosas cuando ya nos las necesite ¿se podrá deshacer de ellas con facilidad, o su descomposición tendrá un alto impacto ambiental y social? Para darme a entender mejor lo ilustrare de esta forma; las bolsas plásticas son la mayor fuente de contaminación sólida del mundo, ya que no se degradan con facilidad, y hacer nuevas bolsas es mucho más barato que reciclar las que ya fueron usadas. ¿Cuántas bolsas de plástico deshechas al día?
Debes tener claro que para trabajar por un mundo mejor no tienes que convertirte en un extremista. Para mi no es más ética un@ vegan@ que tiene una dieta altamente dependiente de soya que aquella que come carne (el 90% de la soya que encontramos en el mercado es transgénica y/o producida por terratenientes con un alto gasto de insumos químicos y un terrible impacto ecológico) .
La idea es adquirir conciencia de lo que consumes. Preferir comprar tus alimentos en las plazas de mercado locales disminuyendo el número de intermediarios y así ayudar a la economía campesina; comprar ropa confeccionada a nivel local, y porque no, tratar de indagar por las condiciones de empleo de quien las fabrica, en conclusión, al momento de comprar, piensa en el origen de lo que estas comprando e imaginariamente piensa en el camino que tuvo que recorrer el producto desde que era solo materias primas, hasta que llega a tus manos y por último, toma tus propias decisiones, no las que los medios de comunicación toman por ti.♪
No hay comentarios:
Publicar un comentario